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30/10/12

MUJER CON MAS ESTUDIOS, PAREJA EXITOSA

Crecen las parejas en las que la mujer tiene más estudios que el hombre.



El número de parejas en las que la mujer tiene más estudios que el hombre está creciendo aceleradamente en el mundo y en algunos países avanzados ya son mayoría, según una investigación del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) realizada en 56 países.

La investigación, que ha sido publicada en la prestigiosa revista de demografía "Population Development Review", revela el impacto que tiene el aumento de la educación de las mujeres en las pautas de emparejamiento heterosexual y asienta las bases para profundizar en otras dimensiones sociales que este cambio de modelo puede comportar en un futuro próximo.
El estudio, realizado por los investigadores Albert Esteve, Joan García-Roman e Iñaki Permanyer, ha analizado 138 censos de 56 países, recogidos entre 1968 y 2009, para ver qué pasa con las parejas cuando hay más mujeres con estudios universitarios que hombres.

La investigación concluye que el aumento de la educación de las mujeres está teniendo un efecto directo sobre las pautas de emparejamiento, de manera que en los países donde hay más mujeres con estudios universitarios, las parejas en las que las mujeres se emparejan con hombres con menos estudios que ellas -denominadas en este estudio "abajo"- superan a las parejas "arriba" -que son aquellas en las que el hombre tiene más estudios-.

Según ha explicado Albert Esteve, tradicionalmente los patrones de emparejamiento entre hombres y mujeres han estado dominados por la hipergamia (la mujer se empareja con un hombre de mayor estatus), donde se producen diferencias de género importantes.

Pero en los últimos años el acceso de la mujer a la educación está alterando este modelo.

"Dada esta inercia histórica, se podría pensar que el aumento de la educación de las mujeres dificultaría las uniones y se incrementaría el número de mujeres solteras, pero lo que vemos es que la composición de parejas se adapta muy bien a los cambios estructurales y que si los cambios se producen, tarde o temprano tienen un impacto sobre el mercado de las uniones", ha explicado Esteve.

A principios de los años 70, las parejas "arriba" superaban a las parejas "abajo" en los 18 países en los que había datos censales entre 1970 y 1975.
A principios del 2000, 26 de los 51 países registraban valores negativos de hipergamia educacional y entre estos hay sociedades tan diversas como Francia, Jordania, Mongolia, Eslovenia o Sudáfrica.

En el caso de España, en el año 2001 por cada 100 parejas hipógamas había sólo 67 hipérgamas.
En países como Japón, Corea del Sur y China hay niveles muy elevados de soltería entre las mujeres con más educación, aunque los investigadores consideran que el aumento de mujeres universitarias acabará modificando las reglas del juego, sobre todo en China, un país donde escasean las mujeres y donde se prevé que en el año 2050 por cada 100 hombres universitarios haya 140 universitarias.
La investigación visualiza la universalización de este fenómeno "sin precedentes" que ya se había observado en algunos países como Estados Unidos o Brasil.

"Será interesante observar si este cambio se traduce en una mayor igualdad entre hombres y mujeres en otros aspectos de la vida en pareja, como la toma de decisiones, la distribución del tiempo a labores del hogar, el divorcio o la fecundidad", ha señalado Esteve.

COMO SEDUCIR Y SEGUIR SEDUCIENDO A TU PAREJA

El paso de los años no significa la muerte del deseo


Hace mucho que conoces a tu pareja. Te sabes cada uno de sus rasgos, de sus mohines y casi puedes predecir cada palabra que saldrá de su boca. Has tenido relaciones sexuales con esta misma persona cientos, si no miles, de veces. Si quieres provocar una reacción determinada sabes dónde tocar. Entonces… ¿queda espacio para la seducción? La respuesta es sí.

Seducir a Tu Hombre.

La ventaja de conocerlo tan bien es que sabes cuáles son sus botones del placer. Puedes jugar con toda la información que tienes y conjugarla en diferentes ocasiones. Las cosas que gustan de verdad, gustan siempre y no cansan.
Fuera y previo al juego sexual hay varias otras cosas en las que debes centrar tu atención para que tu presencia siga siendo irresistible a través del tiempo.
Hay momentos en que sabes que a él no le gusta que lo interrumpan. No importa si se trata de un partido de fútbol, un momento frente a la computadora, o su rato de meditación. Ni lo intentes. Respeta su espacio y su timing. Lo único que te vas a llevar es una respuesta negativa o neutra.
Sin embargo, sabes muy bien que están esos otros momentos en los que él se muestra receptivo y hasta juguetón. Aprovecha para sincronizar tus intenciones de seducción con su momento sensible.

Hay una caricia que es su preferida, quizá nunca te la pida pero la disfruta intensamente cuando la recibe. No hablamos de caricias explícitamente sexuales, sino de ese masaje especial, o cuando rascas su espalda suavecito, no me digas que no te has dado cuenta de que cuando pasas tus dedos por su cabello se le eriza todo…
Y está la actitud. Mujer, atenta a esto. Es cierto que las mujeres tenemos muchas tareas y roles diferentes, que el día tiene 24 horas y que estamos cansadas. Pero no puedes perderte entre los "deberes". Piénsalo así, cumple con cada uno de tus roles como si lo hicieras en compartimentos estanco. Cuando estás trabajando céntrate en lo que estás haciendo. Si estás dedicando tiempo a tus hijos, bríndales el mejor. Ahora bien, si se trata de disfrutar con tu pareja, DISFRUTA. Reserva un espacio mental y emocional que te haga anticipar el deseo. Cuando intentas seducir al otro eres tan transparente como el agua, si no estás 100% en ello, se nota.

Como hemos dicho que vas a seducir con ganas, házselo saber. Tienes una mirada lasciva que él conoce bien. O esa manera de acariciarlo especialmente. Cada pareja es un mundo y tiene sus propios códigos pero hacer sentir el deseo al otro es universalmente un éxito. Es muy difícil resistirse y muy contagioso sentir que tu pareja te desea de verdad.

Sí, puedes utilizar esos pequeños trucos que te hacen sentir una diosa. Está bien que te pongas una lencería sexi, que uses el perfume que te encanta o que hayas depilado hasta el último de tus vellos. Cualquier cosa que te haga sentir bien, está bien.


Seducir a Tu Mujer

Seducir a tu mujer es un arte refinado que has ido perfeccionando con el tiempo. Cierto es que ella tiene cambios de humor a lo largo del mes y que a veces te has equivocado, pero ahora ya sabes que hay momentos en que NO vas a tener una respuesta positiva y momentos en que una sonrisa te va a abrir las puertas del goce.
Las mujeres somos seres comunicativos. Eso ya lo conoces. Pero nuestra necesidad de comunicación es recíproca, es decir, no solo queremos hablar, queremos que nos escuchen. Las mujeres tenemos unidos la libido y el oído. La seducción nos pasa por el galanteo, la propuesta, el requiebro, la caricia verbal.

Entonces, si quieres seducirla, el primer paso es entrar en su sintonía de comunicación. Entra en su planeta mental y, poco a poco, secuestra su atención. Juega, sonríe, sé el hombre que a ella le despierta el animal sexual.
Es decir, vuelve al momento en que no había obligaciones, en que todo era pasión y deseo y cualquier montaña se podía mover con tal de acariciar la curva de su espalda.

Fíjate cómo está su ánimo erótico. ¿Tiene ganas de ser una leona y dominarte? ¿Prefiere que tomes el mando? ¿Se despertó su lado salvaje y quiere sexo duro? ¿Se siente mimosa y quiere miles de besos y palabras dulces? Si aciertas en eso recibirás la medalla al compañero perfecto.
Sí, tampoco está mal que te prepares un poco físicamente. ¿A ella le gustas recién afeitado o con ese aire de garañón con barba de tres días? Ese perfume que te regaló trae una carga erótica para ella -generalmente asociamos determinadas fragancias masculinas con "olor a hombre"- .

Pasa El Tiempo y No El Deseo

El paso de los años no significa la muerte del deseo. Simplemente hay que saber mantenerlo encendido, constante. Lo que mantiene el deseo hacia el otro tiene mucho que ver con la complicidad íntima de una pareja. Códigos aprendidos en horas y horas de sexo y charla de cama. Esa pareja que ríe, bromea, se besa y se devora para quedar dormidos en un abrazo tierno es la que siempre tiene que vivir puertas adentro del dormitorio.

27/10/12



Hay  mujeres que nunca lograron decir en voz alta qué les gustaría del hombre que comparte su cama. Si el placer sexual es, a veces, un goce compartido, resulta difícil entender esa inhibición verbal. ¿A esas mujeres les da vergüenza hacerlo?, ¿Ignoran qué es lo que en verdad las excita y por eso no pueden pedir? o ¿Creen acaso que los hombres saben qué caricias o estímulos necesitan ellas?


María Fernanda (22 años): "Si quieres tener una relación a largo plazo al principio te vas a inhibir para que el otro no se asuste, te vas a cuidar de lo que decís. Mi imaginación es tan grande que callo porque pienso que voy a decir una idiotez".

La palabra sexualidad  tiene  múltiples significados. Implica entrega y pérdida de control, supone despertar en la pareja la pasión erótica, buscando un goce compartido. Esa tempestad de emociones asusta, hace que no sea muy sencillo verbalizar los deseos. 

Pero ¿cómo se puede tener una charla efectiva sobre sexo si no nos tocamos? si bien el hablar es excitante pero para hacerlo hay que vencer muchas barreras sociales y culturales. Para poder pedir la mujer primero tiene que saber qué le gusta y quiere, para eso tiene que conocer su cuerpo, tiene que haberlo explorado y es necesario que lo haga. Nada hay más gozoso para un hombre que ella le diga que alcanzó el orgasmo... y que hubiera seguido indefinidamente si él hubiese hecho esto o aquello.

Guillermina (34 años): "Cuesta decirle al otro qué quieres y qué no quieres. Yo puedo hablar con mis amigas de sexo y me puedo quejar, pero hablarlo con mi pareja es más complicado. Hay situaciones en las que no llegas y me cuesta decirlo. No le cuento mis fantasías, porque  no sé qué piensa; además, el lugar de las fantasías es el cerebro y ahí están bien guardadas".
Saber de sí misma, cuidarse de no herir al hombre, limitar las fantasías o desplegarlas sin medida, cada persona tiene su manual.

Gabriela (30 años): "Trato de demostrarle por gestos qué es lo que me gusta y qué no. El sexo es como un baile, es seguir un poco el ritmo del otro y ver qué va pasando".
Los ritmos, la frecuencia, las fantasías, el orgasmo, las diversas formas de alcanzarlo, son temas delicados, complejos. Quizá por eso, Silvana precisa: "Yo creo que es más difícil plantearle lo que no quieres  a una pareja estable que a un tipo con el que estás una sola noche. Yo lo planteo sutilmente durante y después. Antes no. Y siempre hay que tener tacto".

Sexualidad implica cercanía, contacto físico y emocional, que puede ser extraordinariamente placentero aunque a veces no se haya concretado un orgasmo. Pero si de eso no se habla, si no se guía al otro con palabras, con insinuaciones o pidiendo francamente determinados gestos, entonces surgirán frustraciones y desencuentros. Tan importante y efectivo es el poder de la palabra.