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3/1/13

INFIDELIDAD EN LA PAREJA



Al hablar de "infidelidad en la pareja" muchas son las sensaciones y conceptos que aparecen en el inconsciente colectivo como resultado de siglos de socialización. Sin embargo las ideas más comunes suelen ser las ligadas a la traición, la mentira, el engaño o la deslealtad.

Básicamente hay infidelidad cuando uno de los miembros de la pareja (o ambos) rompe el compromiso de lealtad sentimental contraído de común acuerdo. La promesa de amar sólo y exclusivamente a determinada persona, es incumplida o traicionada.

Una infidelidad no significa necesariamente ruptura, en muchos casos, la pareja logra superar el trance basándose en el perdón, promesas renovadas o nuevos compromisos. En otros casos la pareja se rompe indefectiblemente con el argumento de la imposibilidad de continuar confiando en la persona que faltó a sus votos o por temor a la repetición del comportamiento.


CAUSAS DE LA INFIDELIDAD

Aunque existe un preconcepto socialmente aceptado que establece que detrás de una infidelidad se esconde un nuevo amor, una situación cuya importancia se torna insostenible, o motivos de gran envergadura, sorprendería saber que por lo general, las infidelidades se producen por causas mucho más triviales.

Es bueno aclarar que al asumir la responsabilidad de haber cometido una infidelidad, no se hace más que asumir públicamente la falta de control de uno mismo ante situaciones comprometidas. Inútil será responsabilizar al otro por actos que se cometen con el propio consentimiento.

Los desencadenantes de una infidelidad son tan variados como quienes los cometen. Sin embargo las estadísticas señalan que entre los motivos más comunes pueden citarse:
  • la búsqueda de nuevas experiencias
  • el deterioro de la pareja fruto de la rutina, especialmente después de varios años de convivencia
  • la insatisfacción emocional
  • la inseguridad personal que lleva a confundir una infidelidad con un logro personal
  • el ánimo de venganza por haber sido víctima de una infidelidad
  • la crisis de los 40 que genera una necesidad de sentirse joven y vital
  • la pérdida de la atracción física dentro de la pareja
Conviene aclarar que mundialmente existe lo que podría llamarse una “doble moral” respecto de la infidelidad, especialmente en cuestión de género: nunca será igual visto un “hombre infiel” que una “mujer infiel”, pues en el primer caso se entiende como propio de la naturaleza masculina y consolida un falso prestigio vinculado al éxito y la seducción. En el caso de las mujeres, la infidelidad es socialmente más castigada pues se relaciona con la falta de principios, la promiscuidad y la traición.
Tal vez por esta razón es que las mujeres tienden a sentirse más culpables y suelen confesar su accionar frente a su pareja con mayor facilidad que los hombres.

En todos los casos una infidelidad representa la ruptura de un vínculo que fue establecido con libertad (generalmente), madurez y compromiso. Lo que suceda después de comprobada la infidelidad será producto de la educación, contexto y tolerancia de cada uno de los integrantes de la pareja para consigo mismos y para con el compañero.

27/12/12

LAS DISCUSIONES EN LA PAREJA



¿Cuáles son los principales motivos por los que discuten las parejas?

Las discusiones en pareja son necesarias ante los desacuerdos, lógicos entre dos personas, con el fin de negociar soluciones ante los problemas o expresar opiniones aún con distintos puntos de vista. La pega es que hay parejas que no saben discutir, no se escuchan, no se centran en las soluciones, sino en buscar culpables y defender sus respectivas posturas, a veces de forma agresiva (enfadados, gritando, irónicamente…) así cualquier tema en el que haya desacuerdo, por nimio que sea, es susceptible de provocar discusiones destructivas donde lo importante es ganar al otro. En general, la familia política y la educación de los hijos son temas de discusión recurrentes en las parejas que acuden a terapia para mejorar su relación. 

¿Quién suele ceder antes en la pareja, el hombre o la mujer? ¿Por qué?

Suele ceder el más inhibido, el que huye de los conflictos o convive con una persona con un estilo de comunicación más agresivo. No es cuestión tanto de sexo como de personalidad. El que cede acaba con la discusión, aunque no llegue a un acuerdo satisfactorio, a corto plazo cesa la situación que vive de forma aversiva, pero a medio o largo plazo la insatisfacción ante su cesión pasan factura, la discusión puede volver a darse y la frustración y el malestar en la relación se afianzan ante su incapacidad para discutir de forma constructiva.

¿Por qué nos cuesta dar el primer paso a la hora de pedir perdón?

Nos cuesta pedir perdón cuando creo que la culpa no ha sido mía, si culpo al otro del agravio y no me responsabilizo de mi parte de culpa. El enfado tras la discusión y el orgullo no facilitan ese paso. A veces no somos conscientes del dolor causado o creemos que la otra parte exagera. A veces no nos han enseñado a hacerlo o denota una clara falta de compasión, arrepentimiento o empatía.

Y al mismo tiempo, a veces también nos cuesta mucho perdonar. ¿Por qué?

Nos cuesta perdonar cuando ha sucedido lo mismo muchas otras veces o lo que nos han dicho o hecho no estoy dispuesto a perdonarlo. Quizás no hay que perdonarlo todo. A veces perdonamos en el momento, otras es cuestión de tiempo, hay que dar tiempo para el perdón y facilitarlo con arrepentimiento e intención de enmienda.

¿Podría darnos algunos consejos y pautas para facilitar una reconciliación?

Dar un tiempo a que el enfado se pase, no ser orgulloso y  no dejar que un malentendido o desacuerdo ponga en duda una relación con otras muchas cosas buenas. Enfadarte con quien quieres es normal, nos enfadamos con nuestros padres y hermanos, cómo no hacerlo con nuestra pareja. Lo importante es reconciliarse y analizar en frío qué ha pasado, en qué hemos fallado y tratar de corregirlo para que no vuelva a pasar. Ser humilde y aceptar nuestros errores, respetar el enfado del otro y darle tiempo a que esté preparado para perdonarnos y hablar de lo ocurrido.

 ¿Se puede aprender de las reconciliaciones? Es decir ¿es posible que la pareja salga reforzada de una crisis/reconciliación?

Si aprendemos de ello, mejoramos nuestra forma de comunicarnos, expresar desacuerdos y enfados, la pareja sale reforzada y preparada para solventar mejor el próximo  malentendido o desacuerdo. Si no aprendemos ni cambiamos nada, podemos dejar de sacar temas importantes por no discutir, pero que no se resuelven, sino que se acumulan hasta que salen de mala manera y/o en un mal momento, haciendo imposible negociar ni resolver nada.

Y al revés, después de una crisis fuerte y a pesar de una reconciliación, ¿las parejas pueden quedar “tocadas”? ¿en qué sentido?

A veces, tras muchas discusiones, sufrimiento y peleas la pareja deja de sentirse atraída, respetada y querida, haciéndose cada vez mayor la insatisfacción y el deterioro de la pareja. Esta incapacidad de resolver conflictos o respetar y aceptar distintos puntos de vista o necesidades son caldo de cultivo para la infidelidad y la separación.  Si no hay perdón la crisis no se supera.